Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

jueves, 7 de marzo de 2013

Cien.


Lo he tenido y lo tengo todo, pero quiero más, necesito más. Tras sueños y pesadillas he alcanzado el nivel óptimo que hace unos años no pensaba, he rozado el equilibrio y ahora coqueteo con él, tras haber vivido intensamente y sin arrepentimiento estos últimos tiempos.

Soy todo aquello que he vivido, todo aquello en lo que creo, y lo reflejo de buena manera aquí o en otras partes, haciendo ahora del arte una forma de vida, pues sin él, mi mente entraría en el conflicto del que huyo, creando una simbiosis que nos aporta a ambos un plus.

Afilo día a día mi arma con sólo respirar, con sólo mirar y vivir, limando las asperezas de errores pasados, y perdiendo entre letras los borrones que me hicieron dudar, los intentos de perdición, hasta que llega el punto donde ni la más aguda nota pueda estropear esta dulce melodía que vivo en mis días. Firmaba algo así sin pensarlo, acomodado entre mis sueños y mis placeres, haciendo de la nada un imperio de ideas, y de estas poder conquistar los palacios que ni yo puedo construir.

Y como conocedor de mi propia sabiduría, como manifiesto entendedor de mi nula moral, es para mí una obligación de principios seguir adelante, y no dudar ni parar a pensar más de la cuenta. Caminaré las mismas calles esté donde esté, pensaré lo mismo tenga a quién tenga. Mi corazón permanece intacto como el último guerrero se mantiene en pie frente a la constante lucha contra las emociones. A pesar de las gotas de lluvia rozando el cristal ahí fuera, me siento lleno de ganas, y libre, sobretodo libre salvo por los tormentos que me empujan incluso a seguir.

Mientras unos busquen la fórmula del éxito, yo seguiré buscando la de la felicidad, la cual me llevará al presunto éxito, el cual no se mide igual para uno que para otros.

No le temo a la muerte, mi legado está en los lugares que debería, y por ello la pasión cedida a cada instante aumenta considerablemente, buscando seguir luchando por mí, por los míos, por una conciencia pura y real, por unos valores que no todos entienden. Quiero a mi vida, pero no temo el perderla si no ha sido en vano llegar hasta aquí, y desde luego que no lo es, no con esta sangre ardiendo en mi cuerpo.

Y es que son ya cien textos aquí recogidos, unos desde muy dentro y otros no tanto, pero son pedazos de un storytelling en prácticas, de uno que intenta ser la esponja del todo, que pretende crear para los demás lo mismo que crea para sí, aunque haya momentos mejor guardados que por aquí.

Sólo siento orgullo de lo que me rodea, de cómo hemos salido adelante y de cómo seguimos. A mi dejadme que seguiré escribiendo sin ponerme límites, y escribiré lo que sea y como sea, siempre que me sirva y signifique algo.



Fuimos, somos y seremos. Por siempre.



Cien

No hay comentarios:

Publicar un comentario