Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

jueves, 6 de diciembre de 2012

El tacto del cuero.

Aunque sudando, con las constantes a mil y expulsando vaho, encontraba un momento de paz entre tanta guerra.
Mirando al cielo a tres grados, tumbado sobre el cemento y notando cómo la cabeza se paraba por el frío.
Ahí en ese instante, mirando un firmamento nublado e intoxicado, pude alcanzar por unos instantes la comodidad interior, cómo si no importara nada más que ese momento.
Estaba rodeado de esos chavales que se dejan la piel por un sueño o simplemente para no pensar en cómo nos ha tocado vivir, aún sufriendo por el frío y el cansancio.
Ellos si saben que es salir desde abajo gracias a esto, jodiendose por no joderse más, muriendo un momento para luego sentirse vivos.
Esos chavales son los que admiro, y comparto con ellos cierta parte de mi tiempo pues un amor común nos une, y un sueño inalcanzable pero si más nítido que muchos otros.
No es locura, es amor, un amor más puro que cualquiera que puedas imaginar.
Las gotas resbalaban por cada rostro, para terminar cayendo desde la barbilla después de haber rozado sus perfiles, después de haber cruzado la tinta que les marca.
Era otro espacio, otra forma de vida, ignorando cualquier cosa que no fuera eso, que ni el curro, ni las clases, ni la familia y ni siquiera esa chica de ojos mágicos pudieran hacer perder ese halo de energía.
No había tiempo para pensar en nada que no fuera superarse sobre el pavimento, mejorar y exponer el cuerpo a dar el máximo y aún más que eso.
Que cada bocanada de aire tomada me diera nuevas razones para pensar que, a pesar de todo, la vida no son más que momentos, que puro azar, y que al igual que se puede fluir aquí también se puede hacer fuera.
Y es que todo lo que haya entre tus sueños y tú, al igual que entre la canasta y tú, solamente depende de ti.
Y en esa estampa, bañada a partes iguales por la noche y la luz de las farolas, por el crujir de las verjas producido por el viento y de los pasos en las sombras, os invito a formar parte de otra historia más, la historia de como el sacrificio, la fe y el talento, hicieron que algo insignificante en este mundo mereciera la pena ser contado, o al menos, desde mi mortal punto de vista…

Los chicos estaban preparados para salir allí afuera otro día más, alejados de la cancha, cómo si esta fuera su verdadera casa y lo demás otro mundo aparte, cómo si cada día allí dentro fuera lo normal y el resto un viaje a lo desconocido, donde no todo es tan seguro como aquello.
Al fin y al cabo, todo es tan simple como meter un balón por un aro, acaso el resto de la vida no pasa a ser exactamente lo mismo?


Yo lo único que se es que no quiero dejar de notar ese tacto, a cuero y goma manchados y rotos, que no se cuantas mujeres antes habrán podido notar ese cariño o cuantas después podrán decir que es amor. Eso es lo único que se.

En mis peores momentos, y en mis mejores momentos también, estarás, para hacerme creer durante un momento que lo demás no significa nada.

Sólo el tacto del cuero, sólo eso.


A.Jota. a.k.a. Everything is up to you

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