Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

viernes, 21 de diciembre de 2012

El fin del mundo.

Mis miedos más tangibles me hacen volver a nacer, mejorar en vez de cambiar.
Ahora es un momento idóneo para drenar el veneno y exponerlo al exterior, que se deje empapar por las circunstancias y así cobre más sentido que nunca, haciéndolo real y haciéndome real.
El hombre de hielo que un día conocí dentro de mi está cerca, reaparece como método infalible que es, y me devuelve a la cruda realidad, cómo si hubiera absorbido todo lo necesario para crecer, pero que vuelve a su ser, y así, desde que suenan las canciones más duras cada época.
Mi cielo siempre fue el mismo, sus ojos también, y mis zapatillas han pisado el mismo barro y el mismo cemento desde pequeño, ahora no cambia nada, sino que mejora por momentos, regalando autenticidad a la historia.
Esta vez nadie me quitará la ilusión, ni frenará mi progreso, voy a ser mortal en las distancias cortas y voy a aprovechar cada mínima oportunidad.
Nos encontraremos de nuevo en otra vida, y no te vas a escapar.
Me quejo de un vicio incontrolable, estoy mejor que ayer y ayer estaba mejor que el anterior, no es justo, sólo me atormenta un bucle de retroalimentación que yo mismo controlo, y que si hubiera sabido de él hace un tiempo, ahora mismo estaría todavía mas exultante.
Y puesto que, conozco mis miedos, mis puntos débiles, mi realidad y mis enemigos, puedo plantear la estrategia perfecta para no sólo no ofender a mis principios, sino consiguiendo cosas que jamás pensé que alcanzaría.

Un niño soñó una vez, y ese niño no merece ni abandonar ni quejarse un ápice, simplemente debe seguir el mismo ritmo cerrando la boca y observando, analizando, cómo siempre ha hecho, y sin faltar al respeto lo que un día prometió no perder de vista.

Si bien este año he conocido las lágrimas, he conocido el dolor, la mentira y la decepción mas inhumana, pero también me he conocido a mi mismo más de lo que pensaba, he aceptado mis circunstancias y las he usado a mi favor, he conocido la madurez y he conocido un cielo, un cielo resplandeciente y azul, un cielo único que dudo que vuelva a ver en un futuro. Lo único que tengo claro respecto a él, es que aunque desaprovechara mucho tiempo, los que he aprovechado están clavados a fuego, inmersos ya en mi historia, y que tanto lo malo como lo peor, y lo bueno, me han hecho crecer, y me hacen seguir creciendo a medida que descubro nuevos enigmas.


Resoplo, ya no sigo unas pautas para escribir, simplemente me dejo llevar y todo sale, todo se lo lleva el viento, todo se escapa como el tiempo.

Vuelvo a resoplar…

Soy otro y a la vez soy el mismo, sin saber a veces quién soy, pero teniendo claro que mi alter-ego está controlado. En el fondo me conozco, aunque entre en espirales de locura transitoria.


Lo único que se es que me sigo sintiendo vivo, que nada termina y que todo empieza de cero.

A.Jota a.k.a. el primer y último baile

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