Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

sábado, 5 de mayo de 2012

Noche tras noche ( XLII )

Las mil y una noches vividas por mi asesino interior, no son sino las mismas noches en las que puedo dejar de engañar, tanto a los demás como a mi.
El resto del tiempo, vago día odioso para mí y mis sentidos, no es más que esa antesala.
Y digo esa puesto que mi hábitat llega con la supremacía de la luna y las estrellas.
Y vuelvo, de nuevo, a cargar sobre este particular espacio mi obra, la cual dejé apartada por que ese asesino del que os hablé parece que se acomodó.
Ahora mismo no se si pensar o creer que eso puede llegar a ser bueno, tiene sus ventajas y desventajas.
Mi cabeza está ligeramente ocupada por otros proyectos, pero aún así a veces necesito que mi otro lado salga para poder escurrir todas esas gotas de mi brainstorming aquí.
Aquí, allá, de esta manera o aquella.
Lo que quiero decir es que encontré o creo que descubro poco a poco otras maneras de liberarme.
Puede ser entre otras cosas por nuevos medios, nuevas ideas, nuevas esferas, nuevo espectro de sociedad al que tengo que enfrentarme. Siempre, como ya queda claro a menudo, aguantando el principio conservador de lo que fue, es y espero que sea mi mente. De ahí que siga marcándome de por vida para saber que jamás perderé esa identidad.


Que decir, me he mantenido prácticamente congelado en el tiempo durante este último mes en el que no aparecí por aquí.


Que decir, si todo va casi bien, todo va casi mejor.


Casi, siempre casi, jamás el ser humano se dará por vencido y reconocerá que es un simio inconformista.


No tendré nada más que decir hasta una nueva alerta. Estaré encapuchado y apoyado en alguna pared de Madrid mientras tanto, esperando el momento oportuno, sintiendo cada parte de esta, mi vida, como lo que tiene que ser.


Ahora soy un guerrero más, marcado de por vida, y lo mejor de todo es que nadie podrá cuestionarlo ni dudarlo. Estoy a la altura.


A.Jota a.k.a. el asesino encapuchado

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