Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

domingo, 26 de febrero de 2012

Filo de hielo y fuego.

Hace frío ahí fuera. Pero no es ese tipo de frío climatológico que conocemos, pues poco a poco el invierno dejaba paso al renacer de los latidos.
Es ese frío que ves desde tu ventana de madrugada, el frío reflejado sobre el asfalto que no es pisado. El frío entendido como un estado mental, como un sentimiento.
No sólo puedo considerar a mi calle una calle fría…
Existen palabras frías e inertes, personas vacías, gestos negados por la mente, pero obligados por el cuerpo, un cuerpo vagamente reacio a tocar.
Yo no tuve opción a elegir, tan solo se que poco a poco las circunstancias de la vida me han hecho asimilar dicho frío, y empezar a adaptar en mi otra variedad distinta de entendimiento.
Y es que, cuando menos te lo esperas, debajo de toda esperanza bañada en barro y hundimiento empieza a brotar una semilla.
Es la mente humana, capaz de venirse abajo en los peores momentos y de repente notar un subidón de adrenalina inesperado.
Maldición! Podríamos controlarlo! Yo sentí mi sangre congelarse noche si y noche también! Pero también sabía cuando poder dejar fluir lava por mis venas…

Podemos transmitir nuestra alegría y nuestra tristeza sin tener que ser lo más empalagoso ni lo mas decadente. Consiste en ser sutil, elegante en las formas y sobretodo inspirar tanto como a ti te inspiran.

(…)

Nunca vi un camino de rosas, ni un rayo de sol, ya estuve yo allí para buscarlo y saber quien o que me podía ofrecer un leve toque de serenidad a todo esto.
Y puedo decir a sabiendas que después de mucho tiempo no tenía la libertad de expresarme y sentir como ahora, de notarme fuerte y desplegar algo innato que llevaba mucho tiempo en letargo.
Mi mente era libre de pensar y plasmar todo, de compartirlo y de entenderlo de tal manera que las calles frías lo seguían siendo, mi sangre siguiera escarchada, pero mi mente pudiera arder en deseos de seguir creciendo en todos los aspectos.

(…)

Teniendo ya cada día más cerca y mas controlada esta paz interior, supongo que acompañada por la madurez, tengo menos que contar, menos que escribir, pues esto no era mas que una necesidad inspirada por mi entorno helado, otra manera de salir adelante y calmar mi ira.

No prometo nada, no se me da bien, pues el pasado me dice que las eternas promesas sin cumplir no son buenas.
Pero lo que si creo y afirmo, que a cada paso que doy mas se acerca el capítulo final de toda esta historia y a medida que cruzo el camino vivo mas y sobrevivo menos.

No le tengo que dar las gracias a nadie, no os debo nada.
Mi equipo se hará grande gracias a mí.



A.Jota. a.k.a. MyOwnCoach

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