Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

viernes, 16 de diciembre de 2011

Partículas en suspensión.

Pasaron noches, largas, y días muy cortos.
Aun así te tenía de nuevo entre mis brazos, algo que admirabas viniendo de mi, que no paraba de sorprenderte. Me esforzaba en enseñarte cosas nuevas cada día.
Aunque no siempre fue así…
Volvía a ti como las aves vuelven a su hábitat tras la migración, en busca de calor…
Esta vez tenía aun más claro el reto, pero la diplomacia había cambiado.
Me miraste, y con ello volviste a cruzar la línea que yo evitaba.
Entonces, teniéndote a escasos dos palmos te solté uno de esos más que curiosos discursos.
- Sabes? Las partículas de nuestra piel están en contacto directo con lo que nos rodea, los neutrinos se preparan para un impacto que creara cambios en nuestro cuerpo. En este momento con mi mano levantada reacciono con el aire
intercambiando información y sensaciones. Los científicos que estudian esto aseguran que el contacto de piel con piel es el que mas cambios genera, sufriendo alteraciones positivas que liberan endorfinas…

Fue inevitable, la tuve que poner como ejemplo, toque su cara y me miró con una dulzura que solo ella sabía mostrarme.
Quedose muda ante mi. Siempre conseguía ese efecto respecto a ella, sabia como sacarla una sonrisa, una lagrima, un momento de silencio…
Pero al instante bajo la mirada avergonzada, tomando todo esto como un juego.

Entonces volví a comprender lo que ya comprendí varias veces antes de esta.
No merezco tu pasividad y si una respuesta que jamás llegará, pues tus ojos me dicen siempre una cosa y tu misma me dices otra.

El frío empezaba a hacer mella, tuvimos que empezar a irnos y separamos nuestros caminos. Madrid volvía a ser testigo de que las señales más claras son siempre alteradas por los pequeños gestos mas insignificantes.
Y yo, mago de los silencios causados por la sorpresa, reseñaba una noche más la cantidad de historias que rodea a este ilusionista. A este soñador, unido enteramente y eternamente a una ciudad con aroma a mujer, a deseo y a pasión desgarrada.
Madrid hierve a fuego. No solo en Nueva York sale humo de las alcantarillas.

La magia no parará hasta que no consiga que ese silencio sea la antesala del beso que llevo esperando tanto tiempo.

La niebla se tragaba el resto de la calle, me dejaba solo en una atmósfera de luces entrecortadas de farola y una sombra larga.
Salió una sonrisa de mi, pues recordé las marcas de mi piel, no olvidaba lo que fui y eso no me hacia dudar que no faltaría mucho para hacerme de nuevo grande ante las miradas más curiosas. El código…siempre el código.


Hablar conmigo mismo siempre me motivaba, y tenia razones de sobra para mantener ese asqueroso ego que la vida me había dado. El ego traidor y bocazas de la experiencia y la habilidad de un zorro caminando por la niebla de la noche.

Diciembre blanco, Diciembre negro.

A.Jota. a.k.a. Vuelve a casa por ¿Navidad?

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