Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

domingo, 16 de octubre de 2011

Morimos como nacemos. Guerreros.

Recuerdo muy bien como hace un año estaba a punto de comerme el mundo.
De nuevo tenía todo lo necesario, simplemente las ganas y la fuerza de siempre, la ilusión y el sueño de salir adelante.
Dependiendo única y exclusivamente de mi voluntad.
Pero, como las películas americanas nos enseñaron, siempre los mejores planes tienden a salir mal, pues las expectativas rozan lugares insospechados para nosotros, y auto superarse siempre es complicado.
Recuerdo como hace un año solo una cosa podía separarme a mí y a las puertas del éxito, a tener todo bajo control de una vez por todas en mi vida.
Pues esa misma cosa, vuelve a azotar de nuevo. El odiado aire del pasado siempre vuelve a mí, de la única forma capaz de acojonarme (cada vez menos, dada la costumbre) y de la manera más inapropiada e injusta.
He podido con las sucesiones más graves siempre, pero esto simplemente tengo que aceptarlo y darlo por hecho, dejar que todos sigan adelante mientras yo me estanco, esperando el momento oportuno para volverme a poner al nivel de los demás y protagonizar remontadas épicas dignas de película.
En eso estoy. Ahora mismo en el gráfico bajo a una velocidad estrepitosa quedando cerca el punto muerto en el que no se puede bajar más para solo poder ir para arriba.
Si, ese es mi estilo de vida, sacrifiqué el mío original para llegar a esto.
Justamente al que necesita tener todo bajo control le agarran a un clavo ardiendo llamado montaña rusa, ligado a una vida que no puede pararse quieta y que tiene tantas subidas como bajadas.
Siempre tuve que tender al caos, y luego al orden, y de nuevo al caos, sin un fin claro, pero dando por hecho que cada vez me siento mas a gusto en el caos que en el orden de mi vida.
Ese impulso ciego a meterse en problemas por todo, pues todo lo tengo que tocar, todo se me tiene que antojar como a un niño, pues si veo algo que me gusta lo persigo hasta el fin, dándome con paredes a veces invisibles que no hacen más que devolverme a la realidad en la que todos vivimos.
Pues aunque seamos distintos unos de otros, hacemos las mismas cosas en la misma realidad.

Tras esta metáfora perfectamente POCO ilustrativa de mi vida que pocos entenderán he de decir que si no fuera por estos problemas ahora me sentiría demasiado grande, llegando a aspirar a otras cumbres y a notar como esa bajada sería aun mas grande.

La vida no es más que la mano que mueve a los peones…

Solo que yo jamás me consideré un peón, aunque lo fuese.

Soñé como ellos con ser algo más que eso algún día, corrí como los caballos para estar delante, fui duro y tosco como las torres, tuve la lealtad de unos y tuve que demostrar la mía como un alfil, y amé y sentí como lo hacen los reyes.

Después de esto volveré a la fría cumbre, pues el calor del infierno no me gusta.
Necesito tener la sensación de ser algo, de hacerme formar parte de esto tan inmenso que llaman vida.
No me rendí jamás. Por que hacerlo ahora?

A.Jota. StillAlive

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