Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Pachín chimpún.

-La ves? Es enorme…pero también está sola, aunque tenga tantas estrellas cerca jamás será como ellas.
-Tu crees?
-Si. Por eso te la regalo. No eres igual que todas, no se si mejor o peor pero desde luego que eres mas especial. Contigo he aprendido muchas cosas.
-Así que…me regalas la luna? Creo que seguramente sea el mejor regalo que jamás me hayan hecho, que pena que no sea real.
-Bueno, no es real ahora, cuando estés a mi lado no hará falta que sea real, no crees? Estrellas hay muchas pero lunas…lunas hay muy pocas.
-Estás loco, deberías de dejar de bromear con estas cosas por que sabes que no me hace ninguna gracia, que tu y yo estemos aquí ahora mismo es pura casualidad.
-Lo dudo bastante…el destino ha querido unir algo tan bonito y entrañable que aquí nos tiene debatiendo sobre el valor de la luna y las estrellas, con cuantas personas has tenido ese placer?
-Lo que yo te diga, que estás loco. Además creo que me tengo que ir yendo…
-Pero a que no quieres irte? No intentes mentirme, se que no quieres.
-No, no quiero irme, no se como lo haces de verdad. Pero aun así debo irme, tendremos que dejar esta conversación para más adelante.



Me quedé mirando a las estrellas, a la luz de la luna, con la peor de las caras posible, dejando escapar una de las oportunidades mas preciadas y mas valiosas en mucho tiempo.
No era ni siquiera una apuesta arriesgada, era ya desde hace mucho tiempo algo asegurado, sabía de sobra que estaba allí para mí.
La forma en la que me miraba no podía ser la más adecuada y menos para alguien como yo.
Me daba alas, quizás demasiadas, me hacía salirme de las normas impuestas y no era lo mejor en este preciso instante.
Así que fui a buscarla…



-Creo que se te olvida algo.

Enmudeció…

Volvía a ser grande y a sentirme el rey del mundo sin ni tan siquiera haberme jugado nada, y empezaba a pensar que poco se resistiría después de esto, que los retos no serían retos y que las apuestas estaban ya cerradas.
El destino hoy tomaba forma y me eligió como su afortunado mensajero.

Me encerré en mi capucha, en mis cascos, en la noche y en mi manto de estrellas y luna, volviendo a casa a las tantas y cerrando puertas detrás de mi, chapando el barrio.
Y de nuevo volvía a ser el perdido que no encuentra amor por amor ni odio por odio, sino que encuentra otra historia más en el camino. Volvía a ser el transparente. Volvía a ser real. Volvía para comenzar con otro plan bajo el brazo…como siempre volvía.

A.Jota. a.k.a. Flashback

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