Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

sábado, 10 de septiembre de 2011

Barbaridades.

Así de sencillo, o eres tú, o soy yo.
Jamás la supervivencia tuvo tantas oportunidades de ser entretenida.
Esquivando las miradas, acertando con las palabras adecuadas y otra noche más de soñar que sueñas con el deseo impertinente de mi calor.
Que no hay que ser un privilegiado para verlo, que no, que la claridad rebosa por lo poco que quieres que se note.
Quienes quieran hincar el diente en el primer pedazo de carne que pase por delante de sus ignorantes ojos que lo hagan, que yo esperaré al tren de la clase selecta, que ni merezco ni espero tener a mi alcance, pero que pasa tan cerca que es inevitable no tentar a un mortal.
Y tan solo por sentirse, celebrar, y tan solo por acordarse, retomar pasos que el pasado no quiso borrar pues prefirió que los viéramos ahora.
Cual belleza no es mayor que el mismo alejamiento de lo concreto, acertando con la abstracción de la realidad de la que estamos demasiado acostumbrados.
Rompe ya todo eso de lo que estabas harto, libera al león deseoso de liderazgo que llevas y pelea por tu puesto de rey en la jungla, que el poder no es más que el límite del individuo, siendo aun mas poderoso sobre el resto tu mismo poder interior y tu confianza.
Que ni me verás así para llamar mas tu atención ni para destacar mi superioridad o inferioridad, que si vivo libre de estereotipos es por que estoy en otro plano distinto a ellos y soy superior a las neuronas cojas que piensan que las miras superan a la actitud.
Lo más puro, lo moralmente tremendista y perfecto para el hombre, lo cual no veo bien, pues soy contrario a todo eso llamado modales o buenas maneras.
Ahora bien, de ahí que no halla razones lógicas para notar algo más comprometedor, más que el impulso salvaje, lo más básico, el fuego y el agua, y no el bien o el mal, o cualquier cultura milenaria que justifique poderes sobrenaturales con desvergüenzas ahora perfectamente explicables.
Que os digo que no, que no podrán con la lucha más antigua de todas, que no obligaran a las mentes a intercambiar aspectos de moral y de pura filosofía magnética a los elementos del pensamiento, que los ideales políticos, el amor, el orgullo, el honor…no son más que composiciones inmateriales, entre muchas otras, que son construidas por nosotros mismos y que somos los que le damos una importancia innecesaria.
El que hizo la ley hizo la trampa se dice.
Bien dicho, sin duda nosotros cavamos esa magnífica tumba de remordimientos, los cuales nos encontramos solo en la senectud y profanamos de manera brutal en la juventud.
No esperes de una reflexión así en millones de años pues ninguna persona se parecerá a otra en nada, crecerá y convivirá con otros, pensará de otra manera…cuantos genios se tragó el baño en una inútil búsqueda de una musa inexistente?
Vale no, no seria el primero que deja una brillantísima carrera por delirios de grandeza y demás elementos ya nombrados, que se anteponen de manera discriminatoria sobre lo verdaderamente importante.

Vivir. Pensar rápido y sentir lentamente.


Y no espero que se comprenda pues yo tampoco lo hago, ya que eso ahora no importa.


A.Jota a.k.a. Brainstorming

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