Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

jueves, 21 de julio de 2011

Noche tras noche ( XXXVI )

Pasaron muchos días, muchas tardes, muchas noches...
Pasaron como si nada, antes de darnos cuenta dejamos de ser críos para ser jóvenes abiertos al mundo y tras de sí nos hicimos hombres.
El tiempo se marcha sin despedirse, y a su pasar deja muestras de la vida, que nuestros sentidos se encargan de absorver del exterior.
Recuerdo esa melodía, recuerdo esa guitarra tocada con dulzura y resonando entre los bloques.
Hacía mucho tiempo que no la escuchaba, y gracias a ella recupere sensaciones que daba por muertas dentro de mi.
Si dije que el tiempo pasaba sin más, esta melodía quedó inmortal en mis tímpanos.
Ya no relacionaba la pobre luz de las farolas con mi soledad, esa calle me daba vida, me traía imágenes que me sacaban una sonrisa, cambiaban mi malestar por una tranquilidad insana.

Pero un día...dejó de sonar.
Eran los mismos días, las mismas tardes, las mismas noches...
Pero no sonaba...yo la recordaba pero no sonaba, estaba en mi, pero era solo un vago eco.
Que haría yo ahora? No podía darme por vencido.

La busqué por toda la ciudad, entre los bloques como siempre, donde resonaban todo tipo de sonidos, donde recogía el aroma de otros muchos olores.
Era imposible...no quería rendirme pero sabía que el final era ya real, tardé mucho en volver a encontrar ese sonido y ahora estaba de nuevo pérdido en la ciudad, sin nada que motivarme, sin nada que le diera razón a mi forma de ser.

Pero también sabía...que un buen día sin quererlo volvería a escuchar esa guitarra.

Y no me equivocaba, volvió, y con mucha mas fuerza, pero si fui yo mas cauto al controlar mis emociones, al congelar mi corazón y sus pulsaciones, enfrié la sangre de mis venas y volví a escuchar mi melodía favorita, pero desde otro prisma.

Sentía miedo...miedo a volver a perder, miedo a soñar, y era consciente de que así no me sentiría vivo, de que así mis ansías de avanzar quedaban de piedra al paso de los años.

Y un buen día, decidí romper el hielo...

Recobré la confianza, me sentí rejuvenecer con lo que me rodeaba, notaba cada látido más fuerte en mi, pero también de nuevo sabía que un día todo desaparecería.
Pero arriesgué, por que si no arriesgas no vives, y si no vives no se que haces aquí.

Sal a la calle, lucha por tus sueños sin pensar en las consecuencias, olvida el pasado y no te fijes en el futuro.
La clave está en saber vivir el momento presente, y si consigues aprender a hacerlo, no te quedaras mas que conseguir ni nada más que perseguir.

Y justo el día que maduré, la dulce melodía de guitarra desapareció, pero dejó un buen sabor, y no la eché tanto de menos, ya me sentí vivo, y ya encontraré otra razón para seguir.

Y tan pronto como viniste te irás, pero tan pronto recordaré que te odié, que te odio y que te odiaré.

Y quedarás en mi, marcada a fuego, como todas las demás, luego tu decides como de grande será la cicatriz...

A.Jota a.k.a. Inmortal

No hay comentarios:

Publicar un comentario